Tierra de Faraones

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Piramides de Guiza – Cairo – Egipto

Cuando pienso en mi viaje a Egipto…Aun no me lo creo que ya haya pasado.

Me cuesta creer que ya sucedió.

Pasé años soñando con este viaje…

Imaginando el día que viera la cuna de la civilización en vivo y en directo, oler, sentir y tocar todo aquello que nos da origen. Los libros y documentales llenaron mi cabeza de conocimientos durante años, pero no era suficiente, necesitaba estar allí.

Cuando reflexiono sobre este viaje, no puedo dejar de tener presente un grupo de amigos que atesoro, muy particular, muy surtido, en maneras de ser, en vivencias, en edades sobretodo, cada uno es diferente, y eso hace que su espacio sea irreemplazable, son como las piezas de un gran rompecabezas…

Este grupo es como una familia para mí y con ellos viajo una vez al año a algún sitio, el último viaje juntos fue a Turquía y los vaivenes de la vida, nos impidieron el año pasado concretar nuestro viaje: Egipto.

Este año los astros se alinearon y aunque no pudo ser con el grupo, mi pareja, un amigo de Argentina y yo fuimos a Egipto.

Si ir a Egipto, me suponía una excitación enorme porque lo deseaba hacia tiempo y por el valor histórico que tiene, ir el día antes al golpe de estado y vivirlo allí en vivo y en directo fue el plus añadido, más gratificante que pude haber recibido. Tener la posibilidad de grabar un hecho histórico con mi propias manos es una vivencia que solo los periodistas suelen tener la suerte de experimentar. Si fue el precio por la espera…VOLVERÍA A ESPERAR.

Sinceramente, el resultado fue un saldo súper positivo, pero la previa fue estresante…

La televisión no paraba de enseñar imágenes sangrientas, violentas y de que la anarquía reinaba en todo el territorio egipcio. Como os comente viajaba con un amigo de Argentina, que nunca había visitado África, ni ningún otro país musulmán, sumado a mi pareja que es extremadamente prudente y estaba sumamente informado por la realidad televisiva, el ambiente en casa era angustiante…cualquiera diría que en lugar de viajar por placer íbamos por el corredor de la muerte.

Nunca pensé en no ir. Nunca pensé que algo malo podía pasarnos. No sé si eran mis ganas, el entusiasmo, o falta de prudencia…

¿La prudencia? toda la existente la tenía mi pareja …para mí en ese momento no había en stock.  La realidad es que algo en mi interior me decía que debía ir y así fue.

Golpe de estado

Apenas llegar al Cairo, después de un vuelo en un avión vacío, por las cancelaciones de la gente atemorizada, nos trasladamos al hotel. Previo a llegar, paramos a cenar en un bar que desde la terraza donde comíamos se veían las Pirámides de Giza: Keops- Kéfren y Micerino y mientras cenábamos platos típicos en un país donde el alcohol está prohibido, un hombre nos invito botellas de vino para festejar la caída del presidente Mohamed Morsi, derrocado por el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Egipto.

Nuestra mesa estaba arrimada a la terraza y con asomarnos podíamos ver 22 millones de egipcios festejar. Plenamente conscientes del daño que hacían a la tan deseada democracia, argumentaban que: “con democracia no se come, no se estudia y no se vive” que el elegido presidente por muy democráticamente electo que haya sido, no hacía nada por los problemas que el pueblo sufre y lo que hacía provocaba más hambre y más desempleo.

Del otro lado de la terraza, había un viejísimo televisor que mostraba en vivo imágenes  La Plaza de la Liberación o Plaza Tahrir, y no se parecían en nada a las imágenes que la BBC mostraba en otro televisor contiguo, hasta nos explicaron que había imágenes que no eran de Egipto, sino de Siria. ¿Por qué? Porque el caído presidente seguía instrucciones de EEUU. La potencia, solo intenta que la gente no vaya a Egipto y que los locales asocien el derrocamiento del gobierno con falta de turismo, no olvidemos que en Egipto 10 millones de personas viven del turismo, pero a diferencia de la creencia popular europea, el pueblo egipcio, no es tonto. Sabe leer entre líneas…a mi parecer lo llevan intrínseco…tal vez sea una sabiduría heredada de sus antepasados. Son gente muy lista y lo que es mejor aún, siguen sus convicciones y eso hace la unión y la unión hace a la fuerza de una nación.

Después de una clase de política, que son siempre teóricas, pero que en este caso fue práctica total, llegamos al hotel.

 

Egipto para nosotros solos

Mi relato no explicara las visitas obligadas a Egipto, cualquiera que haya estudiado historia o que googlee Egipto como destino turístico encontrará un resumen de ello. Lo que intento es contarles aquello que aunque pagues mucho dinero, aunque seas poderoso, famoso o político, no podrás tener, o al menos no gratis y sin pedirlo, aquello que la vida me regaló: un golpe de estado, un crucero que era para 150 personas y disfrutamos solo 28, atardeceres en el Nilo de ensueño y unos compañeros de viaje ”gallegos” que intensificaron los sentimientos, las risas, lo aprendido y lo disfrutado.

Todo lo que duró el viaje pudimos disfrutar de las maravillas del país en privado, cuando normalmente, están abarrotadas de gente. Un claro ejemplo es que, a las Pirámides, pueden acceder un cupo limitado de 100 personas al día, los turistas hacen normalmente colas interminables, pero yo entré sola, Kéfren para mi solita, fui la primera, la única y la última de la fila.

Esto se repetía una y otra vez, en cada templo y monumento que visitábamos.

Otro recuerdo que ha quedado en mi retina como una foto, fue el momento en que, pese a la inmensa cantidad de gente que había, pisamos  la Plaza Tahrir. Rodeada de tanques militares, pero a su vez, con un cielo cubierto de fuegos artificiales, el escenario era paradójico, pero excitante. Algunos turistas con miedo nos acompañaban, yo solo pensaba en no perderme nada. Era la voz del pueblo: escuchada, al menos en ese instante.

El resultado del viaje es contradictorio, como ‘viajera’ diré que es un viaje que todo amante de aprender y conocer debería hacer una vez en la vida. Como ser humano y prójimo, me quedó una sensación triste, la revolución egipcia derrocó a Hosni Mubarak y, si bien es cierto que durante su mandato muchas cosas se hicieron mal, la gente de allí me contaba que antes, al menos, Egipto era seguro, pues Mubarak se centró mucho en materia de seguridad y en mantener a raya a los islamistas radicales y eso mantenía el tan apreciado turismo, fuente de sus riquezas.

Con la llegada de  Mohamed Morsi, parece que se ha abierto la Caja de Pandora y los salafistas, ahora alzan su voz bien alto, lo que ha convertido el país en una bomba de tiempo, la inestabilidad y la pobreza abundan, y la desesperación está en la atmósfera. Por ello, a los infinitos motivos que puedan impulsar a cualquier persona a querer ir, hoy se suma uno más: AYUDAR.

 

 

 

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