Escapadas por el mundo

Me fui al sudeste: Capitulo 2 Bangkok

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Con el placer de que 10 kg de peso en la maleta sean suficientes para vivir 3 meses, ahí estaba yo, cerrando la puerta de mi casa con la adrenalina de no saber exactamente cuándo regresaría. Y entonces, llegué al aeropuerto de Barcelona el 4 de Octubre de 2017 para emprender un nuevo viaje, cuando volvería? En aproximadamente 3 meses, pero tú mente está en un estado distinto cuando no tienes billete/pasaje de regreso a casa.

Que estado? ni yo misma lo sabía, era diferente pero aún no podía explicar porque, lo fui entendiendo a lo largo del viaje.

 La llegada.

Fueron dos vuelos, Barcelona – Kiev, Kiev – Bangkok. Como ya es habitual en mí después de tantas horas de vuelo, llego inflada como un globo y aunque mi excitación me hace ver todo bonito no estoy al 100 x 100. Recuerdo cuanto me dolían las piernas y teníamos que patearnos el barrio de Kaoh Sand Road, la típica zona de turismo mochilero, para encontrar un lugar donde dormir. No era un gran desafío, ya que Tailandia está muy preparada para el turismo, diría que demasiado, no hay en estas zonas tan turísticas aventura alguna a la hora de encontrar donde dormir o donde comer, ni problemas con el idioma.

Todo el problema estaba en mi dolor de piernas, la humedad era del 98% una sensación térmica de 37 y mi circulación después de 15 hs de avión era lentísima, cuando vi ahí;  justo frente a mí la solución! Masajes de piernas!!!!!!!! Ahora el desafío consistía en elegir cuál de la amplia oferta sería la más adecuada. Al final, fue un poco al azar y por cansancio. Dios! que ganas tenia de sentarme jajajaj!.

Entramos y yo pedí masaje de pies, que incluye piernas y que yo supiera nada más. Pere (mi pareja) pidió masaje corporal. Por lo cual, a mí me colocaron en la planta baja donde mismo al entrar había unos 10 sofás muy cómodos y enormes cada uno con un cliente que solicitaba masaje de pies, incluso había niñas de menos de 10 años.

Pere fue dirigido al primer piso donde había unas colchonetas en el suelo para este tipo de masaje más completo.

Yo primero sentí dolor, bastante la verdad, pero con el curso del masaje todo iba mejorando, hasta que al final, me sientan a los pies del sofá, pero fuera de él, en un taburete pequeño de espalda a la masajista, y a partir de aquí no me expliquéis como, pero ella estaba de rodillas en mis hombros!!! Increíble! Y como si eso fuera poco, luego terminó con masaje en la cabeza. Resumen, si solicitáis masaje de pies en Tailandia aseguraos que es solo de pies porque al otro día tenía una migraña terrible!.

A todo esto, yo medio mareada no tenía idea como le había ido a Pere, esperaba en recepción mientras bebía un té con galletas que ofrecen a todos los clientes y que paréntesis a parte las galletes son muy buenas y se venden en cualquier tienda a granel, son con forma de flor pequeñita y un centro con dulce de membrillo.

Volviendo a la experiencia de Pere, lo veo bajar y ya su cara lo decía todo! Parecía que un tren lo había pasado por encima!

Conclusión, novatadas el primer día las justas jajajjaa! Lo mejor si queréis un masaje en Tailandia es ir a alguna escuela de masajes, en el resto de los lugares (no todos) pero la gran mayoría, los que hacen masajes han aprendido de generación en generación, algunos mejor que otros, pero nada mejor que un lugar donde a parte del aprendizaje generacional, haya conocimiento academico/cientifico en la materia. Aún así, cabe aclarar que el masaje tailandes no es lo que se dice suave.

Una vez, relajados…. O no, y después de comer un helado de coco (allí es literalmente un coco abierto a la mitad + el relleno del coco mezclado con helado de coco dentro) nos fuimos a descansar.

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Primer día en Bangkok

Es cierto que si visitas Bangkok, un paseíto en tuc-tuc aunque sólo sea por curiosidad debes dar. Y si lo haces, es muy difícil no caer en la trampa. Puede que no sea novatada porque ya lo has vivido en otro país de Asia, o porque te lo han avisado, pero da igual , siempre corres el riesgo por más que les adviertas, les ruegues, les ordenes …

Siempre los tuc-tuc hacen lo que quieren y te llevan a donde le pides, pero entre medio de parada y parada de las que tú le has indicado, te llevan también a sitios donde ellos tienen comisión por llevar clientes.

Al principio, puede parecer inofensivo y si tienes 3 meses o más de viaje por delante puedes pensar bueno, que se gane la vida el conductor. Pero luego veras, que puedes pasarte unas cuantas horas para ir sólo a dos lugares de la ciudad si de ellos depende jajajajaj!

Por tanto, vivir la experiencia del tuc-tuc muy recomendable pero contratale para ir a un sitio concreto, una única parada directa. No aceptes los mini-tours que te ofrecerán porque son más económicos, pero acabaras de tienda en tienda sin ver lo que deseas.

Bueno, después de daros el consejo os cuento que nuestro primer día completo en la capital tailandesa comienza con un mini-tour (sí, de esos no recomendables) en tuc-tucc ajajajajja!

Sabiendo incluso todo esto, ilusos nosotros creímos poder controlarlo a nuestro favor y acabamos en un par de tiendas jajaja…

 

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En tuc-tuc

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Nuestro conductor

Os cuento, la primera parada solicitada a un tuc-tuc (y a veces hasta la segunda) la cumplen, suponemos que para no levantar sospechas de los clientes primerizos, y te llevan a dónde quieres, en nuestro caso, era: la visita al buda dorado y gigante de 32 metros de altura. El conocido Wat Intharawihan. La verdad, que además de su imponente tamaño, me gusto que está en medio de la ciudad pero pasa desapercibido. No me malinterpreteís claro que es visible pero para lo enorme que es, no es visible a lo lejos por el lugar de la ciudad donde se encuentra rodeado de autopistas. Hasta que no atraviesas las paredes a su alrededor y lo tienes delante no es evidente pese a su tamaño, o al menos esta fue mi sensación. Eso sí, según llegas alucinas con lo gigantesco que es. Para que os hagáis una idea tardaron más de 60 años en construirlo y en su interior hay una pequeña reliquia de buda. Algo que me sorprendió para bien, es que no es un sitio con grandes aglomeraciones de turistas como por ejemplo el Wat Pho (Bud reclinado y dorado enorme de lo mas famoso y fotografiado de Bangkok).

Wat Intharawihan

Wat Intharawihan

 

Al salir de aquí, el tuc tuc nos llevó a una agencia de turismo tailandesa, donde por llevar gente le pagant parte de su gasolina. Cosa que nos explico antes, y estuvimos de acuerdo, però luego, en lugar de ir a Golden Mountain, nuestra segunda parada solicitada, nos llevó a una tienda de confección de trajes a medida para Hombres y venta de pañuelos de seda para mujeres. Cosa que, para quienes nos conocen sabran que, ni aunque nos sobrara el dinero comprariamos. Básicamente porque no utilizamos nunca. Pero además, porque no continuariamos un viaje de 3 meses por Asia con un traje en la mochila, cosa que explicamos al conductor però no le gusto, se enfadó y nos dejó en la siguiente esquina diciendonos que era un bonito templo.

Aquí, nuestra última experiència en tuc-tuc, aunque debò rescatar que pese a que fue igual de rocambolesca que la de cualquier otro turista novato, al menos a nosotros nos salió gratis! Este tuc-tuc no sabia que llevaba un Catalán dentro! Jajajajaj!

Después de perderde vista a “nuestro”tuc-tuc, decidimo caminar y vaya si caminamos…

Pero mereció la pena, recorrimos varios kilometros a pie bordeando el río y a lo lejos vimos Golden Mountain Bangkok, una colina artificial que simboliza el mítico Monte Meru, acoge el Wat Saket, uno de los templos más antiguos de la ciudad, un remanso de paz en la bulliciosa Bangkok. 318 escalones acompañan una tranquila subida, en un entorno de frondosa vegetación, pequeñas cascadas e imágenes de Buda,  que te guían hasta lo más alto del templo donde se alza un chedi dorado que guarda una reliquia de Buda y que se convierte en el mejor mirador de la ciudad.

Les dejo algunas imágenes y en el proximo capitulo mas aún sobre Bangkok…. que sólo he relata el primer día y medio de viaje jajajajja! Alguien leerá todo lo que queda por escribir? Habrá algún valiente?

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Me fuí al sudeste: Capítulo 1. La decisión.

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A punto de subir al avión!

Muchos me preguntan cómo se toma la decisión de dejar todo e irse o desde cuando sabía que me iba a ir sin billete de regreso al sudeste asiático.

La realidad es que tanto cuando deje mi país natal, como cuando me fui a Australia y de nuevo ahora no fue algo que planeara durante años. Aunque si fue algo que desee durante mucho tiempo, tanto vivir en España, como dejarlo todo y marchar de viaje, (aunque no tenía muy claro dónde) pero no lo decidí años antes y empecé a ahorrar si eso es a lo que se refieren algunos que me lo preguntan.

Lo que es mágico, es que cuando volví de Australia no pensé en que volvería a ocurrir, es decir, siempre pienso que ciertas experiencias hay que disfrutarla antes, durante y después (sobre todo los viajes) porque son difíciles de repetir. Incluso repitiendo destino, las circunstancias, el entorno y la compañía nada es igual. Y así, lo hago, disfruto de vivir en Girona como si acabara de llegar, aun a veces paseo como turista. Disfruté de mis recuerdos de Australia como si fuera el último “largo viaje” que haría y si bien es cierto que siempre he deseado un viaje sin límite de tiempo pre-establecido era un deseo, no un plan a desarrollar.

Simplemente, he dejado fluir, he ido tomando decisiones según palpitaciones del corazón que para muchos son locuras y las circunstancias que escapaban a mi control también fueron cambiando y dando lugar a que este deseo se plantara en mi cabeza (y la de Pere) como algo posible.

De algo posible, entre algunas charlas en agosto, paso a probable a inicios de septiembre y a una decisión a mediados del mismo mes. Y para la infinidad de gente que me lo pregunta aquí respondo, no hay truco. Nadie financió el viaje, nadie nos ayuda económicamente. Simplemente dejamos nuestros empleos, unimos nuestros ahorros (los que hemos conseguido desde que regresamos de Australia hasta ahora, es decir de tan sólo 3 años) e hicimos un presupuesto para nuestro viaje y otro para nuestro regreso. No hay más formula que trabajar, ahorrar y viajar y vuelta a empezar. Al menos en nuestro caso el circuito es así de simple jajaja!.

Respecto a la vuelta, otra de las preguntas que más me hacéis por el blog y en privado, respondo: no, no tenemos paro, ni ayudas sociales, ni nada, pero tenemos algo más valioso: la absoluta certeza de que todo irá bien. Que todo tiene solución y estamos tranquilos y creo que es la base para empezar de cero.

Es más, puede que tuviéramos esporádicos pensamientos respecto a la incerteza de la vuelta al principio de nuestro viaje. Pero la experiencia ha sido tan enriquecedora, y hemos aprendido tanto, que nos devuelve a nuestro sitio más fuertes y positivos que nunca y esos posibles fantasmas del “que pasará” ni nos perturban.

Desde este estado de alegría que tengo, por el resultado de este viaje tan increíble, vuelvo a conectar con el recuerdo, aquel momento en que dijimos: “nos vamos!” y compramos un pasaje, sólo ida, a Bangkok.

Porque empezar por Bangkok? Básicamente por el precio, es la entrada al sudeste asiático más barata. Y porque después de mucho investigar sobre el clima (especilmente tema monzones), los pasos fronterizos terrestres y los visados válidos; teníamos un precario y poco exigente itinerario con algunos sitios que nos gustaría ver antes de regresar y era bastante comodo geograficamente comenzar por allí.

Nuestra ruta a grandes rasgos fue la siguiente:

Llegada a Bangkok y conocer la ciudad y el centro de Tailandia. Luego nos fuimos rumbo Birmania/Myanmar entrando por el sur y la recorrimos dirección norte hasta Mandalay.

Luego volvimos a entrar a Tailandia pero al norte, y visitada esta zona del país, cruzamos al norte de Laos y de allí al norte de Vietnam. Por Vietnam, bajamos hasta el sur y entramos en Camboya y después volvimos a entrar en Tailandia para conocer la parte que nos faltaba, el sur y sus famosas islas. Y así, relajados, después de unas semanas de playa volvimos a casa.

En todo el recorrido, solo hemos cogido un avión. El resto todo ha sido por tierra. Y en contadas ocasiones hemos reservado por adelantado el alojamiento. Lo normal ha sido llegar al sitio y visitar puerta a puerta las guesthouse hasta encontrar un buen sitio relación calidad-precio.

Creo que no me dejo por responder a ninguna de las preguntas que más veces me habéis hecho. Con esta información, podéis haceros una idea más acertada de nuestro tipo de viaje y contextualizar mejor las anécdotas que aquí comienzan! nos vemos la proxima semana en el capitulo 2: primera parada Bangkok!

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Mekong Delta: Vietnam

Como ya les he contado en pequeñas publicaciones de la pagina de facebook eñ Mekong es un rio que recorre 6 paises —China, Birmania, Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam— hasta desaguar en el mar de la China Meridional.

Tiene 4880 km de longitud y determina la vida de la mayoria de las zonas que recorre.

He tenido la posibilidad de ver el Mekong en Birmania, en Laos y ahira en Vietnam y cualquiera podria decir que es un rio y que en cualquier sitio es igual, pero no es verdad. El mekong es historia en si mismo, es testigo de grande rutas de navegantes, es el octavo rio mas largo del mundo y debido a sus variaciones estacionales en su caudal lo hacen dificil de navegar y bello de admirar!

En Birmania lo pudimos ver tranquilo como un lago, en Luan Prabang con un alto caudal y rodeado de cuevas y menos habitado vertiendose en el rio Nam.

Hoy he paseado en “barco” por el delta del mekong en Vietnam, el amanecer me encontro en el mercado flotante de Cai Rang admirando la habilidad de los vendedores para hacerte un cafe, un sandwich o una sopa o simolemente cargar y descargar la fruta que venden a granel y todo ello remando con la otra mano y a veces con los pies.

La vida en el mekong es mas activa de lo que parece cuando recien llegas y al caer el sol la actividad se multiplica ya que, quienes viven alli, como buenos vietnamitas huyen del sol y tratan de mantener su piel lo mas blanca posible, por lo cual, comienzan sus “hobbies” con el ocaso. Veras los los hombres jugando futbol, los niños en la calle y las mujeres lavando la ropa, y bañandose en el rio (shampoo y jabon en mano).

Pero todo esto que parece una rutina simple se hace con la complejidad de vivir con las casas sobre el agua, sin agua mas que la del rio en la mayoria de los casos, con mosquitos y con una precaria red electrica lo cual hace que desarrolen soluciones muy originales para los problemas cotidianos.

El paisaje es precioso, verde muy verde da la sensación de que la civilizacion estuviera muy lejos, el unico sonido por las noches es el de grillos y ranas en concierto y por el dia gallos, pajaros combinados con la belleza cautivadora de los lotos en flor. 😍

Merece la pena alejarse de la ciudad y conocer la verdadera vida en el Mekong!

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Kenia

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Me descubrí bajo el cielo egipcio que tantos recuerdos bonitos trae a mi memoria con ganas de escribir. Egipto da suerte. Pero esa es otra historia.

En ese momento, deslizaban sobre el asfalto caliente las ruedas del avión que me llevaría a Kenia.

Mi viaje comenzó por la mañana, cuando el infortunio de una huelga me obligo a ir al aeropuerto demasiadas horas antes. Sin embargo, mi ilusión por viajar seguía intacta. Pero ahora, sabía que la próxima vez que pusiera los pies sobre la tierra (si, a veces los pongo) seria en Kenia. Esperado y ansiado viaje. He oído de amigos, conocidos y expertos viajeros innumerables relatos sobre la experiencia vivida en un safari y nunca me ha resultado suficientemente descriptivo. Y no porque no se explayaran lo suficiente o porque no fueran detallistas en sus relatos, simplemente porque cada viaje que hago compruebo nuevamente que lo mejor de los viajes es justamente aquello que no podemos explicar con palabras. Por más amplio que sea nuestro vocabulario, nada puede explicar aquellas sensaciones. Y eso me llevaba a pensar, que si esto que relatan aquellas personas no es lo mejor, es que lo mejor escapa a mi imaginación; y por lo tanto tengo que vivirlo.

Y aquí estaba yo, la chica de Madariaga, cuyo único anhelo siempre fue viajar ( trabajar en algo que me haga viajar, vivir en un sitio que me permita viajar, tener una pareja que le guste viajar, etc.) a pasos de concretar uno de los viajes siempre imaginados.

Aun no sabía que me deparaba el viaje, pero antes de llegar Kenia ya me había dado algo: me devolvía las ganas de escribir.

Sentada en el avión, viendo cómo se alejan las luces del Cairo poco a poco, dejando atrás esta vez sin pena, este magnífico país, me salen a borbotones pensamientos que acaban tras el reverso en blanco de las fotocopias de Lonely Planet (guía de turismo de Kenia), único papel disponible que en estos momentos y ahora transformado en “yundiamefui”.

Vuelven los pensamientos, las palabras que un día Bali me robo, si, una isla que me marcó definitivamente, para bien por supuesto. El único destino al que sé con certeza que volveré. Será que fue tal mi empatía con la cultura, que modifico mis hábitos y mis pensamientos y me quedé sin palabras (y que yo me quede sin palabras…para el que me conoce sabrá que es algo así como el apocalipsis). Tal vez porque no tenía las adecuadas, o porque ninguna era suficiente. Lo cierto, es que Bali me enmudeció, y hoy, 2 años después, Kenia me devuelve el habla.

El impacto de las ruedas el avión en pista hacen de despertador esta madrugada, aún no ha amanecido, parece que el sol me espera en Nairobi.

Aquella ciudad tan temida por su inseguridad, tan famosa por su importancia política y económica en el continente nos trata con incansable amabilidad. Recorremos sus calles, perdidos por barrios turísticos y otros nada turísticos en vísperas de unas elecciones que en Kenia nunca dejan indiferente a nadie. La ciudad está convulsionada, el transporte es lento y todos necesitan llegar a sus pueblos de origen para votar, hace una semana que el país se prepara y su gente se traslada de un sitio a otro para lo que ocurrirá dos días después de nuestra llegada (2 días después de las elecciones volveríamos a Nairobi y viviriamos la asunción a los cargos, pero esa es otra historia). Se encuentran dos opiniones muy marcadas divididas entre quienes valoran la continuidad de un presidente (hijo del primer presidente posterior a la independencia del país) que les dio la educación libre y gratuita y los que quieren un cambio y creen que sería posible con la elección de un presidente que proviene de una familia que históricamente ha sido la oposición.

Paseamos por una ciudad que no solo está dividida ideológicamente estos días, sino que parece tener una línea imaginaria que divide y coincide con una de las Avenidas principales y que parece separar el Nairobi más cosmopolita y “europeo”, del Nairobi más tradicional, aquel que conserva su cultura. Paradójicamente los turistas no van a este último, al menos no vimos a ninguno por allí….para mí, la mejor parte.

Comemos comida típica, paseamos por sus mercadillos más alejados y disfrutamos de aquello que parece que sólo áfrica puede ofrecernos: la música alegre siempre presente, los olores a comida a todas horas, la gente dando voces y el colorido que habita en la ropa, los autobuses exageradamente tuneados como si de una competencia se tratara, y claramente lo es, quien más llame la atención más clientes atraerá. Es que caminándola, es como mejor se percibe la esencia de Nairobi, que no es otra que la palabra: aventura. Una aventura que se traslada por todo el país, y no lo digo en vano, hablo de viajar largas jornadas de duras carreteras de tierra, a veces inundadas, a veces bajo el polvo, como si la última lluvia hubiese sido el siglo pasado, con un sol enceguecedor, por momentos por su incandescente luz y otras veces por la majestuosidad de los amaneceres y atardeceres que regala. Dormir en campamentos al aire libre, cruzar cerca del trote de las bestias salvajes y seguir sus huellas pensando que son los pasos que algún día dieron los primeros exploradores.

Porque volver a recorrer los paisajes de África después de varios años de ausencia, acelera los latidos del corazón y renueva los fluidos del espíritu. Pero poder ser espectador de su fauna como esta vez iba a hacer resultaba tan emocionante como diferente a cualquier otro tipo de viaje.

Y soltando por los poros, en lugar de sudor, adrenalina, llegaba al conocidísimo Masai Mara, y para contrarrestar mi excitación ahí estaba Yvans, un joven tranquilo, muy divertido y lo más importante conocedor no solo de las técnicas para encontrar los animales sino también de conocimientos sobre ellos y de una gran habilidad para trasmitir esos datos y hacer que esos días fueran perfectos.

Llegamos con la puesta del sol y nos acercamos a conocer el poblado Mara, un poblado aquel día sin hombres, ya que todos estaban en la ciudad para votar. Ellas entonces fueron las encargadas de enseñarme sus tradiciones, el baile típico, sus casas y el adolescente responsable del pueblo en ausencia de los hombres nos mostro (sin éxito) como hacen fuego sin ayuda de cerillas, ni nada por el estilo.

Por la noche, junto al parque, tomamos unas cervezas en la “terraza” del único “bar” o centro que recoge a todos los que dormimos allí cerca. Disfrutamos de la lluvia y del alboroto que causa entre los animales.

Al otro día, como cada día de safari, entramos al parque a las 6.30 am y salimos a las 6.30 pm. son 12 horas que parecen…sólo 3… Pasan volando, pasan corriendo, en manada, solos, en pareja… pasan y pasan miles de animales como si de un documental de National Geografic se tratara. El primero de cada especie que vez, es especial, y crees que ya está, ya has visto al primer león. Ya sabes porque es “el rey”, lo que emana de si al caminar, aquella sensación de que todo está bajo su control, de que los 1600 km2 de reserva (Como de Girona hasta Andalucía para que os deis un idea del tamaño de la extensión) piden su aprobación o escapan a su tiranía, pero nadie esta ajeno a su presencia. Es de esas autoridades que no necesitan rugir para ejercer control. Y aun así, cuando vuelves a ver otro, vuelves a caer en el impacto, en la admiración, en aquella sensación de la primera vez. Y así con cada animal, porque cada especie es diferente y cada uno te impacta y te maravilla con una cualidad o habilidad diferente.

Cada noche al irme a dormir pensaba (aun hoy en mi casa de regreso lo pienso), cuantas veces tienes que ver un animal de estos para que ya no te asombre? realmente en algún momento comienza a parecerte “normal”? dejas de maravillarte? o caes en la necesidad de observarles cada vez más, cada vez en una situación diferente?

Porque en mi caso, al principio mis expectativas eran bajas, solo quería ver uno de cada: una jirafa me hacía feliz, un búfalo, un hipopótamo, un león, un guepardo, un elefante…

Pero, a las pocas horas, quería verles cazar, y también alimentar a sus crías, quería verlos en manada, quería tenerlos cerca, sentir su presencia, sus sonidos, quería verlos cruzar el rio…ya nada te conforma y a su vez, todo te conforma y te deja cada final de cada día satisfecho como ninguna otra cosa lo ha hecho. Acaba el día y te sientes realmente vivo, piensas una y otra vez en tu mente: “esto si es aprovechar el tiempo!!!!!”.

Ahora mismo, escribo estas líneas, y vuelve a emocionarme a nivel lágrimas, la felicidad que me causó haber tenido el privilegio de ser un espectador de la vida salvaje que allí habita. Saber que esa maravilla de la naturaleza está allí, día tras día…mientras aquí vamos a trabajar, a comprar al supermercado, limpiamos la casa, nos reunimos con amigos, allí hay también sociedades, con sus reglas, sus familias luchando por proteger a los suyos, por alimentarlos, con sus momentos de ocio, hay cachorros jugando mientras sus madres salen a cazar la cena o el desayuno…

Cuesta incluso asimilar que lo que ahora tengo en mi cabeza son recuerdos, que era yo quien estaba allí, delante de esos ojos tiernos de una jirafa que por momentos, se percataba que le espiábamos y le vencía la curiosidad y se acercaba lentamente.

O saber, que ahora seré capaz, (aunque pasen muchos años) de detectar el olor hiena, porque una vez que lo identificas no puedes borrarlo de tu recuerdo.

Siempre recordaré, que los animales tienen alianzas valiosísimas, en las que les va la vida. Que la cebra escucha mal, y que el ñus no ve bien y por ello siempre van juntos. Que Pumba no es el nombre que dio Disney al personaje del jabalí en lapelicula el Rey Leon, sino que Pumba es la palabra en Suahili (idioma oficial de Kenia) que significa jabalí. Siempre recordare que la hiena no es un animal despreciable que solo come carroña, sino una parte valiosísima del ecosistema, que se encarga con los buitres de limpiar el hábitat para que no se propaguen las enfermedades causadas por la descomposición de animales muertos, pero que además, también saben cazar y lo hacen en manada no sólo comen los restos que dejan otros animales.

Aprendí que es cierto aquello que se dice de la memoria de los elefantes, que jamás olvidan un olor y por tanto, podrían reconocernos después de años.

Pero por sobre todas las cosas, recordare las diferentes forma en que cada especie según sus circunstancias lleva a cabo la toma de decisiones para sí mismo y para quienes le rodean.

Y es que no se trata solo de “ver”, es decir visualizar animales, sino que te impregnan de sabiduría y tú ni lo sabes… marchas de allá sin saber que ya no eres el mismo. Ahora, eres alguien que ha visto, ha olido y sentido la libertad aquella sólo puede verse en estado puro en la naturaleza.

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Volver a lo antiguo, para descubrir lo nuevo

Siempre que me siento a escribir sobre un nuevo viaje que se aproxima, tengo sensaciones parecidas, estoy ansiosa por descubrir una nueva cultura, la adrenalina de lo desconocido se apodera de mí  y la curiosidad alarga los días previos como cuando era una niña y esperaba el verano.

Hoy me encuentro a días de un nuevo viaje, lo raro, es que no conoceré nada nuevo, o…sí?, aún no lo sé. Pero, la realidad, es que estoy ansiosa, la curiosidad por verlo todo y a todos es enorme, pero no voy a lo desconocido, sino que vuelvo a los orígenes: vuelvo a casa.

Después de 5 años, lo conocido ya no es tan conocido…o sí, habrá que comprobarlo. Desde lejos, y con un simple golpe de vista, l@s amig@s han sido padres, otr@s se han casado, otros han perdido a sus padres, hay quienes ya no viven en las mismas ciudades, incluso mis padres ya no viven en la misma casa, mi perrita ya ha muerto, mi hermano es abogado y no el estudiante que era cuando estuve allí por última vez, entre muchos otros cambios.

A veces me pregunto ¿Cómo puede de repente tu lugar, tu universo, tu “todo”, cambiar tanto en sólo 5 años?.Siempre concluyo en que da igual “cómo”, simplemente, ha cambiado. Y si algo me gusta a mí, son los cambios, para que mentir, son para mí el medio de la evolución y la búsqueda de lo que más felices nos hace.

Y a mí, en medio de tanto cambio, aquí y allá, me hace extremadamente feliz que mi pequeño universo y todos los que forman parte de él sigan allí después de todo. Ahora también, les tocará a ellos descubrir mis cambios.

Lo cierto, es que nunca un viaje había sido tan reflexivo para mí antes de emprenderlo. A esto le he llamado: la magia de volver a lo antiguo para descubrir lo nuevo.

Nunca más oportuno, esto de hablar sobre volver a los orígenes para descubrir el presente y el futuro el día en que se acaba el año y comienza uno nuevo.

…”Es curioso eso del destino, siempre acaba hallando la forma de que acabemos justo donde más pertenecemos.”

Es así que enero de 2016, me encontrará tomando mates con mis amigas en la playa como en los viejos tiempos, pero seremos más, estarán también nuestras parejas. Podré surfear con mi primo, que la última vez que lo vi era un bebe de 3 años. Tendré charlas con mi madre…pero aún mas largas de lo normal…si es que es posible eso.

Volveré a vivir (aunque sólo sea por unos días) en la “vecindad” como le llamamos al edificio donde viven vari@s amig@s. Volveré a montar a caballo, conoceré las hij@s de mis amig@s y l@s que están en camino y les llevaré a cambio un trocito de mi vida aquí, mi leal y paciente compañero catalán.

Volveré a pasear por mi Buenos Aires querido…

Veré mi país con los mismos ojos, pero con una mirada diferente, en parte porque ya no es lo único que conozco, pero también porque deberé enseñarlo a los ojos de un extranjero y enseñarle a quererle…pero seamos realistas, no es una tarea difícil porque es Argentina es preciosa!.

Bueno “Che” me dejo de sensaciones y me voy armar la “valija”(maleta) …vamos hablando! 

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Pinamar, Buenos Aires. Argentina 2010.

 

 

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Indonesia: paraíso terrenal. Parte II

Hay sitios que me encantan, en el sentido actual de la palabra, es decir, que estoy muy a gusto allí. Pero también, en el sentido antiguo de ésta, lo que significa que quedo reducida, incapacitada para actuar por arte de un encantamiento. Y es que por momentos, estoy “no-operativa” porque aún pienso en Indonesia y cuando recuerdo ese viaje estoy ausente de mi realidad actual, y lo peor, es que me gusta esa sensación y repito cada día.

Ahora mismo me encuentro en la biblioteca, sitio donde todo el mundo esta concentrado en aquello que vino a hacer: estudiar, enviar cv, redactar una carta, etc…y yo en Indonesia. Estoy allí, paseando por Ubud, oliendo el incienso de las ofrendas que reina por las mañanas, sintiendo el sonido de los carros y miles de motos mezclado con el sonido metálico de las campanas e instrumentos de percusión de los templos. En mi paseo en moto, veo balineses esculpiendo las caras de los dioses en piedra a la vieja usanza en templos nuevos y veo como el intenso sol que reina todo el año en este país de clima tropical ilumina los escalonados y verdes (casi fosforito) campos de arroz.

 

Rice Fields

 

Me detengo para contemplarlos y pregunto como llegar al parque donde protegen los elefantes que se rescatan de Sumatra, sitio donde la caza aun esta permitida, y continúo camino hasta encontrarlo, al norte, a unos 40 km de Ubud.

 

Elephant Park

 

Entonces transcurre una maravillosa mañana, rodeada de estos tiernos y enormes animales…los acaricio, los alimento, disfruto de ver las familias bañarse, comer y ver a las hembras poner límites a hijos y machos, una experiencia inolvidable!

 

Cuando salgo del parque aprovecho para ir a visitar el Templo Pura Kehen, ya que en el templo “madre” que es Pura Besaki hay na ceremonia religiosa por lo que es imposible acceder. Este templo esta situado en el extremo norte de la aldea de Bangli a pie del monte Batur y fue construido para ver el pueblo de Bangli desde la colina. Aquí se consagra a tres dioses (Shiva, Brahma y Vishnu) del hinduismo y lo que más me llamó la atención al llegar es la escalinata para acceder al templo, famosa imagen de sus dos elefantes.

 

Pura Kehen, Bangli.

 

Al subir, además de la estructura típica de los templos hindúes se encuentran destellos de arquitectura parecida a la china y un gran árbol de unos 700 años de antigüedad.

 

Vuelvo al centro de Ubud para recargar fuerzas para continuar y mientras busco un sitio donde descansar y comer, veo a mi paso pequeños templos del centro de la ciudad y algunas curiosidades de la misma.

Entonces recuerdo que debería descansar porque por la noche subiré al volcán Batur, en una excursión que sale a las 2.00 am para llegar sobre las 5.00 am y ver el amanecer en la cima y luego bajar contemplando el Lago Batur…

Y de pronto, pum! Un portazo en la biblioteca me trae de vuelta a Girona…bueno, al menos es viernes, hace buen tiempo me espera un fin de semana de deporte y sol…hasta la próxima!

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Indonesia: paraíso terrenal. Parte I

Mi llegada a Indonesia, Bali, fue muy ansiada y hasta el último momento se hizo esperar. Fue de esos viajes que deseaba, y sabia antes de pisar suelo asiático que me fascinaría, y así fue. El principio del viaje fue inesperado, programe llegar el día 31/03 pero por caprichos de la aerolínea, en lugar de viajar directo a Denpasar (Bali), lo hice vía Melbourne. Sí, se que parece una locura y que si miramos el mapa de Australia, Indonesia esta al norte y Melbourne al sur, pero son cosas que pasan y no me quejo, pensaba volver a España sin pasar por la segunda ciudad más reconocida a nivel mundial de Australia y gracias a la mala gestión de la compañía aérea no fue así, y lo agradezco ya que Melbourne me gustó incluso más que la famosa Sydney, pero ese es otro tema.

En cuanto pise suelo balinés, me sentí a gusto…en la madrugada, debido al retraso del vuelo, en una ciudad casi sin luz y en un país poco desarrollado en cuanto a infraestructura se trata, es increíble lo seguro que uno se siente. Privilegio que incluso algunos países con mucha riqueza y desarrollo han perdido.

Bali es todo aquello que puedes imaginar en cuanto a playas paradisíacas y surf si visitas su península al sur, es también, perfecto para una inmersión en la cultura hindú si visitas Ubud y sus alrededores, también es ideal para los amantes de la naturaleza si viajas por el norte y recorres sus volcanes, lagos y parques con elefantes. Pero aún más alucinante te resultará si amas el mar y hacer actividades en él: buceo y snorkel son los protagonistas en cada playa por la variedad y cantidad de especies que habitan bajo el agua.

Pero, vamos al grano, les comento mi itinerario:

LLegamos a Denpasar, la capital de Bali, es un sitio de paso para los viajeros porque allí se encuentra el aeropuerto. A pocos kilómetros, esta la ciudad de Kuta famosa por albergar cantidad de surfistas principantes y Australianos que buscan fiesta. Es recomendable pasar un día o dos allí, no más, personalmente me pareció un poco sucia y no es lo más bonito de Bali. Pero esta bien para ir a comer a Sky Garden, una discoteka de 5 plantas que previo a su apertura diaria como tal, abre sus puertas (en su último piso) con un bufet libre por 4 € y hacer algunas compras muy baratas en sus famosas calles: Popi Line 1 y Popi Line 2. Aún así, recomiendo dejar estas actividades para el final del viaje si es que se ha de volver vía aeropuerto de Denpasar ya que Kuta esta a 10 minutos en taxi del mismo.

Nada mas llegar, al día siguiente marche a la península, paraíso de surfistas! diferentes playas como Padang Padang, Uluwatu y mi preferida BinGin Beach no tienen desperdicio. Pero vamos por partes, en Padan Padang encontrarás un puente y desde allí tendrás una impresionante vista a un mar minado de surfistas, para bajar a la playa sentirás que entras a un templo pero solo es la entrada a una bajada a través de un túnel estrecho que acaba en aquella preciosa cala de mar azul que rompe sobre inmensas rocas que decoran un paisaje de ensueño.

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En Uluwatu, llegarás a un pequeño parking de motos y ni notarás que por allí hay playa, bajarás un sin fin de escaleras y recovecos hasta dar un pequeño “pueblecito” lleno de bares y pequeñas tiendas artesanales al borde de un acantilado. Aunque estés deslumbrado por la belleza del paisaje busca bajar aún más, encontrarás una estrecha escalera de roca que te llevará a un pequeño trozo de arena rodeado por enormes rocas que soportan inmensas olas rompiendo continuamente. Allí cuando parece que eso es todo, un simpático socorrista (que también vende helados ahí mismo) te dirá que cuando la ola se retira debes aprovechar para pasar corriendo y de cuclillas por debajo de unas rocas, no dudes y hazlo! Encontrarás la famosa playa de Uluwatu! Allí, incluso si creías que no te interesaba el surf disfrutarás de él, porque verás los mejores surfistas locales y disfrutarás de un espectáculo único!

Por último, en Bingin Beach tendrás todo en uno, horas temprano por la mañana, donde incluso podrás surfear sin ser un profesional, y a partir del mediodía disfrutarás de ver como las grandes olas desaparecen y el mar se convierte en una gran piscina de agua azul intenso. Es una playa rodeada de homestay, como ellos llaman a los alojamientos locales con la típica (forma de choza) y de chiringuitos de paja donde beberás los mejores smoothies de todo Bali!. Un lugar con encanto, donde seguro desearás o hasta harás como yo, que modifique mi viaje para quedarme allí más días! Y un dato a destacar, desde BinGin a las horas que la marea esta baja puedes ir caminando hasta Dreamland igual de bonita!

Alojado en Padang Padang con una moto de alquiler que cuesta 3.5 € el día recorrimos toda la península incluso el Templo de Uluwatu, donde se practica el hinduismo y el cuál esta dedicado al rey mono. Es un sitio de impresionante belleza natural, construido en un acantilado de unos 100 metros de altura donde el azul del mar y el verde de las selva contrastan formando una postal. Y por supuesto reinan los monos, sí, los famosos monos que lejos de asustarse de los seres humanos te roban todo lo que este a su alcance!

Cuando visitas un Templo hindu, debes de aprender a disfrutar de las ceremonias y de las majestuosas puertas que lo preceden ya que dentro poco encontrarás. Los templos son sitio cuasi vacíos, espacios donde se realizan ceremonias basadas en la danza y los rituales que implican dar ofrendas a los dioses, a mis ojos un espectáculo bellísimo cargado de aromas, sensaciones y sentimientos. Estamos acostumbrados a las religiones donde el centro de culto es más bien un sitio sobre cargado de figuras, objetos de valor y silencio, por ello el shock cultural es tan enriquecedor.

Disfruté en grande y aún lo hago, cada vez que viene a mi memoria, el modo en que bailan casi en un estado que parece “en trance”, coordinando el movimiento de las pupilas de los ojos, con el de los dedos de las manos y los pies, sin mover ningún otro músculo del rostro, algo espectacular! Y todo ello, en el marco de un templo construido en un acantilado mientras se sucedía la puesta de sol en una delas islas más exóticas del mundo.

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En el sur como en toda la isla de Bali, disfrutarás de platos típicos como el Nasi Goreng (arroz frito con verdudas y pollo) y Mie Goreng (noodles fritos también con verduras), de la amabilidad de su gente que siempre esta sonriendo, que te ayudan desinteresadamente y que hacen del sitio un lugar aún más encantador. Verás y olerás en cada puerta, cada mañana, las ofrendas que dejan a los dioses equilibrando así los humores de los dioses malos y de los buenos, apaciguando a los primeros y agradeciendo a los últimos. No verás policías en estas islas, porque lo que regula el buen comportamiento de las personas es la creencia en el karma, según el cuál si haces el mal, ello vuelve sobre ti. Por tanto, nadie hace a otro lo que no quiere recibir, tal es así, que las motos están en la calle con las llaves puestas sin ningún candado y aparcadas durante horas, igual las bicis y los bolsos de los turistas que no sufren ningún tipo de robo, como si sucede en otros países del sudeste asiático.

 

 

Siguiendo con mi itinerario, luego de visitar toda la península con detalle, subí a Ubud, centro de la isla y os adelanto, mi ciudad preferida: cede de templos, campos de arroz espectaculares, reserva de elefantes, museos, danzas típicas, los mejores masajes balineses de la isla, baños de yogur y más! pero todo a su debido tiempo…así que hasta la próxima!

 

Ubud

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Empezar de cero: vértigo y buenas sensaciones!

Anna y yo en Girona a mi regreso de Australia

Mucha gente me pregunta sobre como se toma la decisión de dejarlo todo y marchar…y siempre pienso en que para mí es más fácil marcharme que volver (comprobado varias veces). Marcharse es sentir un impulso muy fuerte por cumplir un objetivo y dejarse llevar, lo siguiente es: avisar a tus seres queridos, hacer las maletas, dejar el empleo (si no viajas por empleo) y seguir tu camino.

Volver en cambio, lo único que tiene de fácil es que siempre estás a tiempo! jajaja…Es difícil, al menos para mí, he de reconocer que no lo suficiente como para evitarme marchar, pero cuando vuelves estas como un “homeless” hasta que encuentras un piso donde vivir y finalmente te mudas, vuelves a la tarea de buscar empleo que aunque estés cargado de pilas y ánimos de aplicar en tu nuevo empleo todo lo aprendido, suele ser dura. A estas circunstancias, debes sumarle una sensación que dificulta todo: aquel fresco recuerdo que aún la rutina no ha podido alejar de los bellos sitios que acabas de dejar detrás. En ese instante, siempre tengo el mismo deseo, querer que mi vida fuese una película para poder retroceder y vivir una y otra vez ciertos momentos, ver ciertos lugares, oír ciertas danzas, oler cierto olores, incluso los feos, porque esos también te trasladan.

Pero estoy aquí en Girona, de homeless claro, esa etapa no pasa rápido, buscando empleo y lo reconozco, a ratos, aunque mi vida no sea un film, me dejo llevar por mis recuerdos y logro volver a ciertos lugares, les parecerá increíble pero aún puedo sentir ciertos olores y sabores.

Lo bueno es que con los años uno aprende a “saber volver” para mi saber volver sobrellevar el post-viaje lo mejor posible sin dejar de disfrutar como el primer día de tu ciudad, casi como si fueras turista, volver a ver a los amigos que te hacen sentir en casa! y a la familia, salir a pasear con ganas, disfrutar de ver caras conocidas y reconocer lo que ha cambiado y lo que a cambiado y lo que no. Nunca me había pasado, será que es mi sitio, será que #Girona es demasiado bonito, o simplemente será madurez…o como diría mi madre: “es todo un poco”.

Llegué y es como si el verano me hubiese estado esperando, no me puedo quejar, entre trámite y trámite, paseo, disfruto de la ciudad y comienzo a incorporar mis actividades abandonadas como ir a correr, leer más frecuentemente y poco a poco vuelvo a las tareas domésticas que durante 6 meses estuvieron casi ausentes. Lo de siempre, se siente nuevo y lo que era nuevo ya se siente parte y deja de ser nuevo…extrañas sensaciones, hermosas sensaciones que regala el viajar.

Algo si les puedo asegurar, el recuerdo de #Indonesia nunca será lejano, porque Asia deslumbra, relaja, divierte, asombra y también te hace más humano…pero de ello hablaré la próxima!

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Una extraña sensación….

El comienzo del final. Aeropuerto de Brisbane. Australia 2015

Hola a tod@s!! Estaba desaparecida, lo sé! pero… ¿Cómo no estarlo y cómo no olvidar la tecnología cuando entras en el maravilloso mundo que es Asia? Y que decirles, si comienzas como habrán espiado en facebook #yundiamefui, por una de las joyas del continente: #Indonesia, más precisamente #Bali!

Pero este post no es par hablar de ello, sin duda haré más adelante un largo post o unos cuántos sobre este viaje! No solo porque como siempre adoro compartir mis experiencias con vosotr@s sino también, por si alguien se anima y quiere repetir mi ruta!

Pero ahora mismo, he sentido ganas de hacer un paréntesis en mi narración sobre viajes y explicarles como me siento en este momento. Sentada en el aeropuerto de #Brisbane, viviendo mis últimas 16 horas en #Australia al mejor estilo de “The Terminal” (aquella pelicula de Tom Hanks en que él vive en el aeropuerto) a la espera para coger el primer vuelo de los 3 que me llevarán de regreso a #Barcelona.

Estas horas sirven para recordar lo vivido, hacer un balance del viaje y reflexionar sobre todo aquello que con la vorágine del día a día viviendo constantemente situaciones nuevas e inesperadas no podemos realizar. Estas horas sirven par asimilar todo lo aprendido, pero no les voy a mentir sirven también para generar nostalgia. Un sentimiento que equilibra mi balanza y me permite darme cuenta que aquellas dificultades enormes que presenta el vivir fuera y que por momentos parecen dejarme ciega y solo ver lo malo de un sitio, no hicieron más que enseñarme, dejarme buenos amigos y hacerme encariñar con la gente y la ciudad en la que viví. Me hace dar cuenta que aquella situación desesperante que me hizo refunfuñar hoy me saca una sonrisa y un quizás volveré…nunca se sabe!

Y es que cómo olvidar la sonrisa eterna a todas horas de los australianos, siempre alegres! Los incansables gestos de educación constante a todas horas, las charlas en el trabajo, los días de surf, mi primera vez con koalas y canguros, mis 2500 km en auto-caravana, mis risas y mis malos con ratos con nuevos amigos que parecen amigos de hace años! La escuela, los paseos en bici, los loros de colores en el balcón, runing en la playa, paseos en Cavill Avenue, el mercado, las tormentas tropicales y el mar siempre delante al despertar.

Como olvidar que después de una vida de padres pagando clases de inglés para no aprender nada, llegue a Australia y sin casi notarlo cumplí el que para mi era mi mayor objetivo: mejorar mi ingles, el cual entendía perfectamente pero por alguna extraña razón no lograba hablar. Y así, el día menos pensado, como si de un interruptor que se enciende se tratara comencé a hablar fluido y a no traducir nada de lo que quería decir, llegue incluso a soñar en inglés!

De la misma forma, un día después de mucho intentarlo y de verlo cada vez más difícil, aquella indomable tabla de surf se convirtió en mi mejor amiga permitiéndome contemplar la costa de Australia y tomar el sol sobre ella como si de la cubierta de un barco se tratara.

Y todo aquello imposible se fue poniendo en su sitio, normal cuando comienzas tu vida de cero en otro país, en otro continente…nada más y nada menos que en down under!

Y ahora 6 meses después, estoy aquí sentada intentando retroceder el reloj para que este día aún no llegue…porque aún tengo ganas de viaje. Porque aún tengo ganas de aprender, de crecer y de vivir experiencias nuevas. Pero pese a esta sensación de tristeza que me invade cada vez que veo y oigo un avión despegar a mi lado, sé que regresar también será bonito…porque estas experiencias cambian a las personas, las ayudan a crecer y a ver la vida de otra manera, a gestionar las circunstanciaras de otra manera y el volver es eso: una circunstancia, que cogeré con fuerzas y ganas para aplicar todo lo aprendido este tiempo y así lograr vivir cada día como deseo que sea!

See ya Australia, I’ll never forget!!!!!!!! #DownUnder

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Mi paso por Sydney

En el último post les explicaba que tuve la suerte estos meses de recorrer la costa este de Australia, y les narraba como llegue a Port Douglas. Hoy, retomando este relato les contaré como regrese a Gold Coast pasando por Sydney.

Bajar desde el norte de Queensland a la capital del estado de Nueva Gales del Sur, Sydney, lo hice en un vuelo low cost, no hubo aquí demasiada aventura, pero era una forma rápida de recorrer una gran distancia que ya había conocido subiendo, por eso preferí aprovechar el tiempo en la ciudad.

Cairns-Sydney

El inicio de todo.

Sydney es la ciudad más grande y más poblada de Australia, es probablemente la Ópera de Sydney la imagen mental que todo el nunca ha estado en este país se hace al oír hablar de él.  Es por decirlo de alguna manera, la cara internacional de Australia debido a que en ella se acogieron diferentes eventos internacionales deportivos.

Sydney esta situada a orillas de la Bahía de Jackson, eso la hace muy atractiva en general, aunque debo reconocer que como no podía ser de otra manera, a mi, una amante de la historia, lo que más me gusto fue pasear por “The Rocks”.

La historia de Australia comienza en “The Rocks”, el barrio más antiguo de Sydney, donde hace poco más de doscientos años llegó la primera flota de prisioneros enviada por el gobierno británico, ante la imposibilidad de llevarlos a las antiguas colonias norteamericanas, que acababan de obtener la independencia.

El barrio de “The Rocks” se sitúa en un lugar privilegiado, entre la Ópera y el famoso Puente de la ciudad. Pasear por este distrito histórico es retroceder hasta comienzos del siglo XIX: sus calles adoquinadas, plagadas de antiguos pubs (llamados “hoteles”) y residencias adosadas de los antiguos trabajadores, han sabido mantener su encanto colonial con el paso del tiempo.

Se celebra cada fin de semana en este curioso barrio un mercado, lleno de puestos de arte, de ropa, de comida y es típico en los mercados australianos que haya una parada destinada a la venta de: huevos de canguro reales, ya sea con forma de abridor de botellas, llaveros etc. También es normal encontrar mandíbulas de tiburón, o cinturones, bolsos, llaveros y demás accesorios de piel de cocodrilo. Este mercado le da un toque bohemio a esta zona de la ciudad.

Next station: Ópera de Sydney & Hardbour Bridge

Sinceramente iba muy ilusionada por ver la Ópera de Sydney, y sí, es bonita y muy grande, pero lo que realmente impacta es el puente! es verdaderamente inmenso, al verlo el recuerdo de la Torre Eiffel o el coliseo Romano son minúsculos en comparación, la sensación que uno experimenta al sentirse tan insignificante frente a una masa tan enorme de materiales es extraña. Por la noche, el puente con la noria por detrás y las luces de los barcos pasando continuamente generan un ambiente muy acogedor. Parece mentira que lo que era antiguamente una ciudad para convictos hoy sea uno, sino el mayor, centro turístico de Australia.

Otra cualidad muy bonita de Sydney es que pese a ser una gran ciudad y albergar 4.000.000 de habitantes (estimados en 2008) es muy verde y limpia (al menos durante el día, por la noche como toda ciudad australiana se descontrola), el área metropolitana está rodeada de parques nacionales que contienen bahías y ríos.

En Sydney tuvimos increíbles días de sol, fresco por la noche. Recorrimos Chinatown aunque la verdad no me llamo mucho la atención este barrio chino es igual que los muchos que hay en grandes ciudades del mundo. Luego nos adentramos en un gigantesco mercadillo Paddy’s Market donde puedes encontrar todo y más! Fue realmente un rato muy divertido encontramos cosas auténticas y cosas extrañas y ridículas también.

Sydney es bonita, pero que diferente es la imagen mental que uno se hace de Australia antes de venir que después, probablemente sea la imagen que más me ha cambiado de un país. Os aseguro que cuando mencione “Australia” a partir de ahora, no será la Ópera de Sydney lo que venga  mi cabeza, será la gente y su amabilidad, los animales, los paisajes de ensueño, los inmensos árboles, sus extensas y poco pobladas playas y mis divertidos ratos surfeando y recordaré Sydney cuando algún amig@ me haga la pregunta de rigor: “¿has ido a Sydney?” que por cierto, aclaro para muchos que me lo comentan: no es la capital de Australia!! La capital de Australia es Canberra a 300 km de Sydney.

Por último, me gustaría comentarles que dormimos en un backpacker recomendable (raro en mi, no me gustan mucho los backpackers) se llama “Wake up” desde allí puedes ir caminando a todos los principales puntos de interés turístico de la ciudad (importante ya que el transporte público es muy caro) y además, esta delante de la estación de tren por lo que, es cómodo si como nosotros pretendes conocer también Blue Mountains en los alrededores de Sydney, pero esa es otra aventura que me quedará pendiente para el próximo post!

See ya!

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