Visitas Obligadas..

Sección destinada a describir mi impresión sobre aquellos lugares, monumentos, iconos de las ciudades que son, lo que los viajeros llamamos: una visita obligada.

Porque son los mas vistos en tv, en cine y en persona por millones de turistas al día, y porque a pesar de ello, siguen dejando boquiabierto a todo el que se para frente a ellos, les dedico este apartado.

Os presento una descripción diferente de ellos, un detalle marcado por mi subjetividad que comete muy a menudo: ‘sincericidio’.

Teatro-Museo Dalí

Me senté como cada tarde en el tren y mientras apreciaba por la ventana, cómo el verano quedaba atrás para dar paso rápidamente al otoño en el paisaje catalán, pensaba en algo que me proporcionara relax para poner distancia entre mis objetivos personales y los vaivenes de la rutina.

Me bastaron  unos segundos de relajación  y  retraimiento para estar convencida de que debía contarles sobre aquel sitio al que ya he ido innumerables veces,  pero que siempre que voy descubro algo nuevo  y me renueva interiormente: El Museo-Teatro Dalí.

¡No huyas! ni dejes de leer… porque no hace falta que seas entendido en arte, ni siquiera que te guste para que este sitio supere tu capacidad de asombro, porque aunque sea por curiosidad…deberás recorrerlo! solo tendrás que llegar a la ciudad, lo demás… transcurre solo.

El legado de Dalí baña las calles de la ciudad de Figueres, donde se encuentra el Teatro-Museo. Se le da esta categoría porque no es un Museo tradicional, es el sitio donde el propio Dalí decidió crear su museo y gran parte de las obras fueron colocadas por él donde se encuentran actualmente. Además, es el antiguo teatro de Figueres, sitio donde Dalí presentó su primera muestra como pintor reconocido.

Nada más llegar a esta pequeña ciudad uno respira tranquilidad, sus habitantes y también los miles de turistas que se acercan cada día a visitar el Teatro-Museo pasean a ritmo lento,  como quien no tiene nada que hacer,  más que acariciar aceras.

Si bien es cierto  que esta humilde ciudad no adquirió repercusión sino hasta  que Dalí fundó el Museo, no debemos dejar de reconocer que ha ido desarrollándose en torno a él  un centro amigable y acogedor.

Caminarás guiado por las numerosas y bien colocadas señales a través de callejuelas de piedra, marcadas por sus imprevistos monumentos surrealistas creados por el propio Dalí o en honor a él,  atravesarás un activo centro comercial, la plaza central donde se encuentra el Ayuntamiento  y llegarás a una bonita Catedral Románica que sirve de telón para dar paso finalmente al Museo.

Al principio, quedarás sorprendido por lo pequeño que parece, al menos eso me pasó a mí, y luego no podrás creer cuántas cosas pueden verse en un sitio de estas dimensiones.

Después de hacer una eventual fila para entrar, encontrarás una gran foto tamaño gigante de Dalí en blanco y negro muy  imponente. Entonces… tu vista se disparará y no sabrás por donde comenzar. Si eres como yo ansios@, comienza por el jardín así no tendrás que ir espiándolo por las ventanas.

Este pequeño y exuberante patio tiene las paredes cubiertas de enredadera, lo que ocasiona que esté la mayor parte del año verde, en el centro hay un coche negro antiguo al que si le colocas una moneda se enciende la luz y puedes ver su conductor e interior moverse,   detrás y  junto al coche, una columna de neumáticos negros pintados de blanco, que finalizan con una mujer gorda y un paraguas.

En el exterior de las ventanas, que luego te servirán para admirar los detalles de este jardín desde lo alto y desde adentro, encontrarás esculturas de todo tipo, las más llamativas para mí, las creadas  con ornamenta de ganado o con trozos de muñecas y con partes de lavabos.

Una vez adentro, te llamará la atención que el museo sigue  la forma de una escalera caracol y en cada planta encontrarás una colección diferente.

El centro de aquella gran escalera caracol, está ocupado desde la planta baja hasta el techo por un pájaro y la entrada de una de las plantas vista a distancia es la cara de una muñeca,  para entrar debes  dirigirte a su boca e invitarla a que te trague.

Otra de las grandes excentricidades del museo es la sala con el famoso sofá en forma de labios carnosos color carmín, frente a ellos, un camello  te invita con una curiosa escalera a montarlo, es entonces cuando encuentras una lupa y a través de ella visualizas que la sala que has dejado a tus pies es en realidad una cara con una profunda mirada.

Para recordar entre tanto surrealismo y excentricidad que estas en un museo encontrarás la zona del escenario, pero sin escenario, a cambio hallarás un gran mural que se refleja en un gigantesco ventanal que da al patio. Aquel contraste entre mural, luz natural que proviene del jardín y el decorado que hay en él que parecía haber quedado en el olvido, superará todo lo visto hasta el momento.

Y si ya creías haber visto todo, te emocionarás al ver la sala central, una especie de capilla Sixtina surrealista, que fue pintada tomando en cuenta las tonalidades que captaría según la entrada del sol por sus ventanas, el resultado:  un impactante juego de tonalidades.

Finalmente, y para poner un broche de oro a las innumerables obras  extremadamente originales, que narran el contexto en que vivió Dalí y que dejan entrever parte de su vida, sus grandes amores y hasta su relación con la sociedad, la política y la religión, pasarás por la sala de las joyas y verás cómo el maestro también trabajaba metales y piedras preciosas de una manera única.

Seguramente te irás con la idea de haber tropezado con un sitio alocado y… eso justamente  fue Dalí, un gran torbellino de ideas, de talento y genialidad que perdurará para siempre en la historia del arte.

Imagen

Imagen

Anuncios
Categorías: Visitas Obligadas.. | Etiquetas: , , , , , , , | 4 comentarios

Sagrada Familia

la-sagrada-familia_474930

Sagrada Familia

 

ESPAÑA…hace días que no podía dejar de pensar en esta deuda  pendiente,  porque fue el primer viaje de mi vida, porque me conquistó y quedé atrapada bajo el influjo del encanto  de su gente, de sus calles y sus cielos y porque no había hecho referencia aún en yundíamefuí a ninguno de aquellos sitios que me cautivaron.

España me sedujo a primera vista y con el paso del tiempo se adueñó de mí,  pero son tantos y tan variados los  lugares de este  país que merecen un artículo,  que no podía decidir por dónde comenzar a escribir.

Repasé  mentalmente los infinitos rincones recorridos por un territorio que, sin tener la enorme extensión de otros países (como Argentina) posee costas bañadas tanto por el océano  Atlántico, el Mar Cantábrico y el Mediterráneo, parte de los Pirineos y  Picos de Europa, combina naturaleza y paisajes increíbles con ciudades que conservan en perfecto estado lo viejo y lo nuevo en constante armonía. ¿y qué son las ciudades sin casco histórico? Para mí, una admiradora de la historia,  son como personas con amnesia, sin pasado, incompletas.

Después de días de reflexión, al fin me había decantado  por comenzar a describir una visita obligada para cualquier persona que pise suelo español: La Sagrada Familia.

Como si se tratara de una señal, la rutina diaria me llevó a pasar delante de ella ese mismo día, volvió a fascinarme y a recordarme la emoción que sentí cuando la vi por primera vez…y confirmé que mi elección era acertada.

 

Preámbulo

Todo comenzó cuando por fortuna me asignaron como destino laboral, Barcelona, aún no había visitado nunca Cataluña y lo deseaba enormemente. Viajé con una compañera de trabajo, a la que recuerdo con muchísimo cariño y quién seguro recordará este viaje también.

Salimos de Santander en coche hacia Barcelona, y quedé maravillada con los paisajes de la carretera, algo diferente porque generalmente viajaba en avión.

Una vez en ”Barna” preparamos lo necesario para comenzar la semana laboral y poco pudimos visitar, pese a saber que tendría todo el fin de semana para saciar mi sed de conocimiento, estaba ansiosa y disimular nunca se me ha dado bien. Supongo, que por este motivo, al salir el lunes de trabajar, mi compañera me propuso ir hasta la Sagrada Familia para apreciarla de noche.

He aquí el fin del preámbulo sobre mi primer contacto con la Basílica y el comienzo de lo que sería mi Gran Fascinación.

 

Amor a primera vista.

Era una noche preciosa, con una temperatura ideal,  cielo despejado y lleno de estrellas. Fuimos en autobús,  conversando, ansiosa y a la vez entretenida sin saber  que la tenía a mis espaldas, de repente, mi compañera me giró para bajar del bus y la vi…!!

Estaba frente a mí, el templo más exuberante y  cargado de simbolismo religioso que he visto hasta el día de hoy y  fue el comienzo de mi pasión por la arquitectura gótica y neogótica que aún perdura.

La sorpresa causada por la magnitud de la Basílica, que está concentrada en relativamente poco diámetro para su gran altura; combinado con el sentimiento que causa sentirse diminuto e insignificante,  hicieron que derramara lágrimas de emoción.

Cuando salí de mi conmoción, dejé de lagrimear, pero no se esfumaron el éxtasis y la alegría, todo lo contrario, comencé a rodearla para admirar sus tres caras, cuál de ellas más bonita!! laFachada del Nacimiento, profundamente decorada y llena de vida;  la Fachada de la Pasiónaustera y simple en comparación con las otras dos, pero con un significado especial para los católicos ya que puede en ella apreciarse el sufrimiento y sacrificio de Cristo por sus fieles; o laFachada de la Gloria, mucho más grande y monumental que las otras dos, cargada de imágenes de la Gloria y el infierno. Tranquilos, no hace falta elegir, todas están a la vista, gratis, con sus increíbles relieves que parece que abandonarán la pared para atraparnos, efecto que se intensifica por la noche.

Para deleitarse con esta maravilla arquitectónica no te hará falta tiempo extra como una excursión o visita a muchos de otros magníficos templos del mundo que están a las afueras de la ciudad. He de decir, que no deberás ni detener tu paso, ya que tiene la particularidad de estar ubicada en el centro urbanístico de la ciudad, lo que permite a cualquiera vislumbrarla desde la acera, desde el bus, el coche o antes de entrar al metro.

También he de destacar, que para mí hay algo más que la diferencia de muchos otros íconos de la arquitectura mundial, y es que lo mejor está en su cara externa.

No quiero decir que no merezca la pena entrar, al contrario de lo que piensa mucha gente respecto de que el precio de la entrada es excesivo (son 13 euros) a mi entender es una excelente inversión.

Lo primero que debemos saber es que la Sagrada Familia no pertenece a la Iglesia, sino al ayuntamiento de Barcelona, por lo  tanto, no pagas por entrar a una Iglesia, como se suele oír, sino que pagas por entrar a un museo y como tal, es una inversión a tus conocimientos,  a tu cultura general y  buen entretenimiento.

Por otro lado, el precio de la entrada se destina a financiar las obras de construcción de la misma, ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es uno de los 12 tesoros de España y es la única catedral moderna en el mundo; por todo ello, creo que la entrada está más que justificada y amortizada.

Su interior es increíble, lo más espectacular a mi parecer, se sitúa en el ábside, donde están las bóvedas de 45 metros de altura. Sin embargo, con lo que más disfruté  es con el fascinante juego de luces y sombras que crea la entrada del sol por los altísimos ventanales que lucen unos vitrales de ensueño.

Aquellos que vivimos cerca, no deberíamos olvidar (en mi caso  lo recuerdo siempre) que la prodigiosa presencia de Gaudí en la ciudad de Barcelona nos da la posibilidad de disfrutar de todo aquello que los turistas solo ven una vez …o algunas pocas a lo largo de toda su vida.

Nunca imaginé que llegaría un día en que podría verla asiduamente, casi de paso hacia el trabajo y,  que en cada pasada volvería a enamorarme como la primera vez.

Cuando la construcción termine, contará con 18 torres de entre 90 y 170 metros, dedicadas a los 12 apóstoles, 4 a los evangelistas y 2 a María y José  respectivamente.  La torre de 170 metros está previsto que sea la más alta del mundo en una Iglesia.

Por ahora solo nos queda esperar y… deleitarnos con el proceso.

 

Categorías: Visitas Obligadas.. | Etiquetas: , , , , | Deja un comentario

Abu Simbel: un templo de dimensiones faraónicas

Sentada frente al templo de Abu Simbel, contemplando su grandeza, disfrutando de su sola presencia, pensaba como haría para explicar mi experiencia sin recaer en los datos;  y es que son tan espectaculares que es imposible no mencionarlos. Abu Simbel, comenzó a crearse en aproximadamente el año 1284 a. C, se tardo en construir 20 años, solo su fachada mide 33 metros de alto y 38 de ancho y estuvo sepultado bajo la arena hasta 1813.

Los 4 colosos sentados de Ramsés II de unos 20 metros cada uno, es lo que primero capta nuestra atención, son cautivantes, con las coronas que representan el alto y el bajo Egipto forman una armoniosa e imponente fachada, acabada de rematar con los 22 babuinos cuidadosamente colocados en fila adorando a Ra, Dios del  sol.

Al entrar al templo, encontramos una gran sala, que sigue el mismo diseño de la mayoría de los templos del antiguo Egipto, que es una disminución en el tamaño de las habitaciones desde la entrada hasta el santuario.

Esta gran sala, me hizo sentir muy afortunada de poder ver algo así, allí me encontré parada frente a 8 enormes estatuas de Ramsés II, imponentes y por momentos hasta inquietantes, ya que debido a la situación política de Egipto este año casi éramos los únicos turistas por allí, lo que me permitió disfrutar con tranquilidad de cada espacio. Pude apreciar que los 4 colosos son además de un manifiesto de su fastuosidad, las columnas que soportan las paredes que están completamente talladas con dibujos y escrituras.

Una vez frente al santuario, lo que más me impresiono, no fue su aspecto, ni el tamaño, sino lo que el guía nos explico, parece ser que:

”El templo fue construido de tal manera que, dos días del año, los primeros rayos del sol logran penetrar por la entrada del templo y, atravesando sus más de sesenta metros de profundidad, iluminan durante una veintena de minutos todas estas esculturas excepto la de Ptah, el dios asociado con el inframundo, que siempre permanecía en penumbra. Estas fechas (20 de febrero y octubre de 20) conmemoran, el cumpleaños del rey y día de coronación, respectivamente. Debido al desplazamiento del templo durante la década del sesenta del siglo pasado, este acontecimiento se produce ahora un día después de cuando ocurría originalmente.”

Es decir, en la actualidad, la ciencia y los avances tecnológicos no han sabido igualar la sabiduría egipcia y esta es solo una muestra de ello.

Una vez fuera del ”Gran Templo”, y situado al norte de este, se encuentra el conocido ”Templo Menor” dedicado a Nefertari, la esposa favorita de Ramsés II. La fachada tiene 6 estatuas, 4 de Ramsés II  y 2 de Nefertari lo curioso es que son todas de igual tamaño, y según me explicaron  las estatuas de los faraones siempre eran construidas con un tamaño mayor.

Al interior, hay 6 estatuas mas, colocadas en dos filas de tres, a modo de columnas y con la cabeza de la Diosa del amor . Dentro, al igual que en el Templo Mayor, al final un santuario con otra estatua de Hathor, diosa del amor y la belleza.

Aun más impresionante que su confección y su historia y la idea de pensar que está completamente tallado en piedra es saber que en los años 60, el gobierno egipcio decidió la construcción de una inmensa barrera para luchar contra las crecidas del río Nilo. Pero dicha barrera estaba a punto de sumergir nada menos que 24 templos. Los arqueólogos de todos los países se organizaron para que estas maravillas no desaparecieran.  El templo de Abu Simbel fue totalmente desmontado y remontado a unos 100 metros más alto que su sitio original que es donde en la actualidad yo y millones de turistas al año lo visitamos.

Mi viaje por Egipto me ha dejado atónita y maravillada por la inteligencia de esta cultura que  ha despertado mi admiración. Uno tras otro los faraones iban generando adelantos revolucionarios para su época y dejando una marca no solo de su paso en su pueblo, sino de su civilización en el mundo, huella que llega a nuestros días.

 

Categorías: Visitas Obligadas.. | Etiquetas: , , , , , , | Deja un comentario

Coliseo Romano

Llegue a Roma por la noche y necesitaba dormir. Al amanecer, mi excitación era tal que no sabía por dónde comenzar, así que salí del hotel a desayunar y mientras organizar mi ruta.

Al girar en la primera esquina, me encuentro esplendida, brillante e impactante: La Fontana Di Trevi, allí había estado durmiendo a mis espaldas sin yo saberlo.

Mientras saboreaba un café, intentaba mirar el mapa, pero mi vista se desviaba a los miles de turistas que por segundo arrojan monedas a la Fontana y el sonido del metal al agua me recordó que estaba planeando mi día. Entonces, pensé en dejar el Coliseo Romano para el final, lo que se suele llamar ‘la Fresa del postre’.

Pero como todo en la vida, lo programado nunca sale como esperamos y después de haber hecho unas cuantas ‘visitas obligadas’, mientras caminaba encantada por la majestuosidad de La Basílica Papal de Santa María la Mayor, que acababa de dejar atrás, lo vi….tan cerca y tan lejos, el también llamado: Anfiteatro Flavio. Nunca, y eso que me agradan, una sorpresa me gusto tanto.

Imponente, bañado por el sol, perfecto e inmenso parecía estar tan cerca…pero cuando mas caminaba, mas se alejaba y es que es tan colosal que la distancia que nos separaba y la ansiedad que me causo verlo inesperadamente, me engañaban.

Finalmente a sus pies, me sentía una hormiguita y cada paso estaba marcado por un nuevo momento sin aliento:

Primero, causado por su inmensidad, 189 metros de largo por 156 de ancho y 48 metros de altura impactan.

Después, me invadió la emoción solo de ver su fachada, formada por 4 conjuntos de elementos previamente conjuntados que, brindan armonía y proporción a un edificio que, aunque se ha descubierto que era multicolor hoy vemos una estructura de roca gris, ladrillos rojos y mármol.

Con entrada en mano, lentamente transite por su ovalada silueta que conduce al interior.

Volvía sorprenderme, esta vez por su antigüedad, las rocas se ven muy erosionadas por el paso de los años y es que fue construido en madera y luego cubierto de arena por el año 72 D.C.

Y volví a quedarme boquiabierta al analizar su estructura, y es que lo que vemos por fuera, parece corresponderse con el sistema de graderías que dentro, gira en torno al centro donde se desarrollaba el espectáculo, pero no es así, las alturas son diferentes.

Algo que me sorprendió muchísimo también, fue la red cloacal y de drenaje que diseñaron para quitar el agua después de los espectáculos navales, es algo que desconocía que tuviese hasta mi visita.

Mientras un guía narraba a lo lejos, los múltiples usos del anfiteatro, como una música de fondo en mis oídos, yo caminaba por ‘el terreno de juego’ propiamente dicho y no dejaba de recrear en mi mente: batallas navales, enfrentamientos entre gladiadores y caza de animales salvajes, para lo cual, en el subsuelo se habían construido un complejo de túneles y mazmorras (hoy al descubierto) que los alojaban hasta el momento en que se desataba la lucha.

Me costó salir, no por su inmensidad, sino porque la admiración y la fascinación que me provocaba me retenían allí. Fueron horas  disfrutadas, saboreadas, sentí que había retrocedido en el tiempo.

Cuando decidí contra mi voluntad que debía partir y mientras transitaba fuera del coloso…vino a mi mente la frase de la película Gladiador: “Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad” y eso ocurre con la historia de Roma.

 

5111_106919957568_5152322_n

Categorías: Visitas Obligadas.. | Etiquetas: , | Deja un comentario

La Torre Eiffel

cache_838970

Torre Eiffel

Por extraño que os parezca, este icono parisino no era lo que mas deseaba ver de París, incluyo ya en la ciudad de la luz no despertaba especial admiración en mi. Después de haber pasado casi 24 hs de corrido en el Louvre, no creía que otra cosa pudiera superar mi capacidad de asombro y no entendía que llamaba la atención de algo tan visto y tan fotografiado, no tenía argumentos contundentes pero ciertamente caminar hacia la Torre Eiffel no me emocionaba.

Debo reconocer que mi opinión cambio completamente cuando la tuve delante, me cautivo y no podía dejar de mirarla, sencillamente me hipnotizo y cuando recobre el aliento, todo aquello que comentaba sobre ella antes de verla, es exactamente lo contrario de lo que opino ahora.

Aquella estructura de hierro construida para una exposición y destinada a ser temporal ha cambiado la imagen de París ante el mundo y no es para menos, subir por dentro de una estructura de 440 metros, 3 plantas, es una sensación impresionante, no es un edificio, no es un elevador de cristal ni un monumento, es una estructura metálica que huele nada más y nada menos, que al verde del Campo de Marte y al olor del rio Sena.

Cuando crees que lo has visto todo, aquel montacargas moderno se abre y estas en la cima contemplando París a tus pies y un refinado y simpático camarero te ofrece una copa de champagne, que aunque sea costosa no dudas en beber, si es que no cada vez es la primera vez que subes a la Torre Eiffel.

Una recomendación, la Torre es bellísima desde arriba y desde abajo, date la oportunidad de verla iluminada, como esta en cada hora en punto, pero también date la oportunidad de estar arriba cuando se ilumine, parece lo mismo y es muy diferente.

 

Categorías: Visitas Obligadas.. | Etiquetas: , , | Deja un comentario

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.